Conversación con el miedo 2

Esa mañana, se habia vuelto a levantar con el sentir. El miedo apareció despacio, suave, tratando de truncar la paz de su despertar. Pero ella conciente de que miedo lo volvería a hacer, decidió saludarlo.

-buenos días miedo.

-Bueniiiisimos días- contestó miedo – cómo amaneces hoy?

-Pues un poco incómoda con tu presencia, qué puedo hacer para que me dejes? -preguntó ella en tono consiliador.

-Pues un poco difícil, porque eres tú la que me invitó, -le dijo miedo- y ahora me hechas? Qué te molesta tanto de mí?

-Los pensamientos que generas. Es solo eso. Me imagino lo peor y no quisiera sufrir, otra vez. -dijo ella- quiero poder vivir y disfrutar cada instante, alegre o triste, pero sin tí.

A lo que miedo le respondió de nuevo con su tono inquietante e irónico: -continúa…

Ella se quedo en silencio por un rato.

-Porqué a estas alturas de mi vida te da por aparecer en mí asi? Llegas de repente, invades mi cuerpo, te siento en cada pedazo de piel, y mi corazón se arruga, mi respiración se trunca. Es eso normal?

-Es normal que estes hablando conmigo?- contestó miedo

-Normal o no ya no me importa, solo quiero que hablemos y llegemos a un acuerdo. Lo ideal sería que te fueras, es eso posible?

-No- dijo miedo – quiero quedarme.

Un silencio profundo acompañado por un suspiro invadió la cama. Ella se quedó pensando un rato en alguna fórmula para poder subir este escalón de vida. Tenía mucho motivos para no dejarse caer en ese hueco profundo, y llevarse con ella a otros.

-Te voy a resignificar- le dijo ella al miedo

-A si? Bueno si eso quieres- le contestó

-Si tu estas acá es por algo y voy a llegar a la raiz de todo. Me toca indagar mucho en mi mente, dibujo de mente. Y encontraré seguramente mil y un detalles en mí que estan alimentando tu existencia. Socabaré en cada uno de estos detalles, para ver dónde debo hacer remiendos, o reconstrucciones, o simplemente dejarlo asi. Puede ser que con la madurez se adquiere un sentir nuevo. Como cuando de la noche a la mañana pasé de ser una a dos, y después de dos a tres, y tres a cuatro, y asi…

-Puede ser- dijo miedo

Y ella continuó -Cuando mas me molestas es cuando me despierto. Entras por los pies, llegas a mi estómago, subes a mi pecho, lo inflas, lo asustas y así llegas hasta mi mente. Truncas mi mente.

Y la conversacion seguia, ella le contaba a miedo todas las diferentes formas que le podía encontrar. Miedo solo escuchaba, no se pronunciaba. 

– Eres sufrimiento, eres imaginación, truncas mi realidad

– Escupes en mi alegría, en mi disfrute, amargas lo dulce, me cayas cuando quiero hablar y cuando cayo me haces gritar.

– Eres el coco, covid mental.

– Creo que voy a hacer un dibujo y una lista. Un dibujo de mi mente, y la lista de tooooodo lo que te acabo de decir… El dibujo de mi mente, me lo imagino como una maraña natural de pensamientos honestos, que solo buscan crecer sanos. Tengo dos germinados que dependen de mi sanidad. Y varias ramas que dan frutos constantes. Voy a hacer una lista de las mil y una formas que tu, no querido miedo, creas en mi andar. Puede que me demore un poco porque el pensamiento es infinito y tus formas son un poco confusas de interpretar. Pero creo que sólo dialogandote podré aceptarte, aceptarme. Quizás, aceptándote de pronto simplemente haga que ya no te tenga miendo. Ps ps miedo.

-Miedo? 

Ella salio de la habitacion muy despacio y sin hacer ruido, y en un susurro suave dijo -buenos días

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